Así empezaba una de los primero videojuegos que conocí, cuando un 386 apareció por mi casa, todo un acontecimiento. Su nombe era DUNE. Las tardes de los sábados me juntaba con mi hermana delante de la pantalla y nos sumergíamos en la historia, en nuestra lucha por dominar el planeta Arrakis y la especia. Nuestro pacto era jugar juntos, siempre juntos, guiando los pasos de la casa Atreides contra sus archienemigos los Harkonnen. Aquél juego nos fascinó, ¿quién pudo idear todo eso?. Aún recuerdo la tarde en la biblioteca del pueblo en la que encontramos el pequeño tesoro, un libro...¡ se llamaba DUNE! ¡como el juego! no nos lo podíamos creer. Y no sólo había uno, !había una serie entera! Dune, Los hijos de Dune, El mesías de Dune...

De esta manera tan absurda conocimos ese complejo universo que creó Frank Herbert. Bendita inocencia. Aquel verano nos lo pasamos leyendo aquellos libros, descifrando cada una de sus frases.

De todas ellas hubo una que me marcó y que apuntaba compulsivamente en mis libros de vacaciones Santillana. Ahora, años más tarde la he vuelto a encontrar. En la novela, Paul Atreides debía pasar la prueba de las Bene Gesserit e introducir la mano en una misteriosa caja...

No conoceréis al miedo. El miedo mata la mente. El miedo es la pequeña muerte que conduce a la destrucción total. Afrontaré mi miedo. Permitiré que pase sobre mi y a través de mi. Y cuando haya pasado, giraré mi ojo interior para escrutar su camino. Allá donde haya pasado el miedo ya no habrá nada. Sólo estaré yo." Letanía Bene Gesserit contra el Miedo