(Escrito la primera semana de Dicembre)
Me encuentro en mitad del Atlántico, a 12.000 pies de latura.Destino: La Habana.
Ha sido mi primera vez en el aeropuerto de Madrid, pero ya puedo decir que he conocido el infierno de Barajas. Retrasos, colas, esperas, desplantes...
He visto doscientas personas pidiendo desesperadamente durante horas un avión que les llevara a Cartagena De Indias. Un avión que según decían unas chicas de uniforme, no existía.
Pero todo eso ya da igual, y solamente ha sido el comienzo de esta aventura.
Rumbo a la Habana (Cuba). Cuba, Cuba, Cuba... tropical y revolucionaria, cautiva y a la vez cautivadora, hasta tal punto que todo el que ha estado allí no es el mismo cuando vuelve. Desde chavales en viaje de estudios (léase etilico-onanista), y hasta mi propia madre han dejado algo de ellos allí. Mi madre, sin ir más lejos, dejó su corazoncito. Se lo prestó a un cubano a cambio del suyo. El trueque era sólo para unos cuantos días, pero fueron tan egoístas que ninguno de los dos quiso devolver el corazoncito del otro. Cosas del amor.
Ahora mi madre vuelve a Cuba. ¿Qué son 10 horas de avión a cambio de estar con quien uno quiere? Y aquí estoy yo, a su lado, escribiendo letras sucias en un cuaderno.
Todo el mundo duerme en cabina, pero yo he encontrado la calma en una diminuta botella de Bombay sapphire.

P.D.:¿Qúe tiene la Bombay Sapphire que arrasa en la coctelera?
-A 12.000 pies, o ras de suelo, sienta igual de bien
-Lector Ileso advierte: La Bombay Sapphire estimula la narrativa. Eso sí, con desiguales resultados.

Chaval de Bilbao (Euskadi) nacido en el 82. Alguien me dijo una vez: "Eres una buena persona". Lástima que a veces se me olvide.
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