House. 5º temporada. En inglés. Con subtítulos.
Cuando todos empezamos a ver House, nos quedábamos flipados con la idea de un grupo de médicos guiados por un cojo socarrón al que le encantaba el humor negro. Se reía a la cara de los pacientes, mientras les salvaba la vida in-extremis porque era el más listo del lugar. Nos molaba ver a ese tío haciendo chistes en medio de la tempestad, enfrentándose a la enfermedad como el capitán Ahab atado al mástil de su barco. Riéndose de ella, desafiándola. Y todos esperando a ver como la vencería una vez más. "Sickness was the argument".
Ahora la cosa es bien distinta. "The patients are the argument", la enfermedad es la excusa. Los diferenciales han dejado de ser el centro de la trama. Ahora son la excusa perfecta para que el doctor vuelva a ver al paciente con un nuevo tratamiento que, argumentalmente, da igual que funcione o no. Lo importante son las conversaciones que nos cuentan la historia, poco a poco, desenrredando la personalidad del enfermo. Sus sentimientos, sus secretos, su verdadero yo que sólo se muestra al enfrentarse al trágico final.
Live with a man forty years. Share his house, his meals… speak on every subject… then tie him up, and hold him over the volcano's edge, and on that day, you will finally meet the man.
Y ahí no enseñan el lado oscuro que todos llevamos dentro. Miedo, envidia, debilidad. Y lo peor de todo es que los hijoputas de los guionistas lo consiguen. Por lo menos conmigo. Cada puto capitulo me enseña lo podrido que estoy por dentro. Cada nueva trama me muestra otra cara de mi quebradiza y triste personalidad. Una sesión de psicoanálisis de 40 minutos.
La voz que Hugh Laurie le da al personaje en la versión original no es como la del cabroncete con un agudo sentido del humor que oímos en castellano. Es la de un auténtico hijo de puta. Con sentimientos, pero un auténtico hijo de puta.
Para mí, House ha dejado de ser una comedia. Ahora es drama. Mi drama.
¡Dios! ¿Desde cuándo me he convertido en esto?

Chaval de Bilbao (Euskadi) nacido en el 82. Alguien me dijo una vez: "Eres una buena persona". Lástima que a veces se me olvide.
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